Opinión - Ferias, cambios y novedades




La Feria de Sevilla de 2014 ha terminado con una bajada del consumo en las casetas, un cambio en las horas de afluencia de público y un debate sobre la conveniencia de haberla celebrado en mayo. La bajada en el consumo se achaca a la crisis y desmiente el latiguillo del gobierno central y de la ciudad, en manos del mismo partido, sobre la supuesta recuperación económica.
Se ha ido al Real más tarde a consecuencia de las altas temperaturas y se ha buscado la caída de la tarde y la noche para disfrutar de la Feria. El retraso a mayo y el cambio climático están detrás del calor excesivo en las horas centrales del día que ha provocado la adaptación de horarios. Sin embargo, hay pocas iniciativas para paliar los efectos de las alteraciones del clima que irán a más. Son pocas las casetas que han instalado sistemas como los de las terrazas de los bares para vaporizar agua y crear un microclima que rebaje unos grados la temperatura ambiente. Habrá que ir pensando en velas o toldos como los de las calles del centro para crear más zonas de sombra y plantearse la instalación de pérgolas solares en los terrenos de Los Remedios para que las cubiertas de las casetas no se recalienten como hasta ahora.
Las pérgolas solares serían un buen medio para producir energía, ahorrarle dinero a la ciudad, poder utilizar esos terrenos vacíos para otras actividades a lo largo del año y empezar a trabajar para conseguir una ciudad más bioclimática, más sostenible y más inteligente.
El debate sobre el cambio de fechas ilustra como la avaricia de los hoteleros y sus presiones sobre el Ayuntamiento han sido contraproducentes y no se han traducido en mayores ingresos por el traslado a mayo para aprovechar el puente de Mayo. Otro tema importante que no se ha puesto sobre la mesa es que la Feria de Abril necesita adaptarse a los cambios de la sociedad que la respalda.
Unos cambios que son sociales, culturales, económicos, de comportamientos, de hábitos de consumo y que inciden y mucho sobre un modelo de Feria que no cambia desde hace más de un siglo.
Ángel Fernández Millán